Page: 1/4
Por Luis Pagani. La historia del desarrollo económico argentino, pero también el presente, están fuertemente ligados al desempeño agroindustrial del país. Desde nuestros orígenes como Nación, el campo ha sido el centro de la actividad económica nacional, aunque no siempre ha recibido la atención que ese rol protagónico requiere. A pesar de su excesiva dependencia del agro, la Argentina no ha implementado políticas públicas definidas y perdurables para el sector agroindustrial.
Es claro que la actividad primaria ya no puede ser la locomotora del desarrollo como lo fue en el pasado. Los notables avances tecnológicos que caracterizaron al siglo pasado mejoraron notablemente la competitividad del sector agropecuario y permitieron la incorporación de nuevos países competidores que hasta hace apenas unos años tenían un potencial agrícola poco relevante.