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Exportacion; calidad y diferenciacion
Enviado el Lunes, 19 de Septiembre de 2005   por ExportaPymes
Tres casos analizados, una misma filosofía. El mundo globalizado es altamente competitivo y los mercados se caracterizan por su creciente nivel de exigencia. En tales condiciones, articular con eficiencia la calidad, el valor agregado y la capacidad de negociación tiene importancia decisiva para alcanzar éxito en la exportación de alimentos. Difundir esos conceptos, así como la forma de llevarlos a la práctica, es una de las tareas que
con mayor energía encara
la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos.
Con ese criterio la Subsecretaría de Política Agropecuaria y Alimentos
organizó el seminario internacional “Argentina Alimentos hacia el Mundo”
que reunió en Buenos Aires más de 600 profesionales, técnicos y
empresarios pertenecientes a todas las ramas de la producción
agroalimentaria. La reunión se realizó el pasado mes de abril, y entre los
aportes que mayor atención despertaron se hallan los testimonios de
distintos empresarios de PyMES argentinas que refirieron las experiencias
obtenidas en el abordaje de distintos mercados. Se reproducen en las
siguientes páginas tramos salientes de las exposiciones realizadas por
tres de ellos.
ENTRANDO A ESTADOS UNIDOS
Lic. Silvio
Mandelbaum Productos LIPO
S.A
LIPO S.A. fue fundada por una familia emprendedora que decidió
invertir en el país y tratar de desarrollarse primero en el mercado
interno, para luego salir a competir al mundo. La empresa encaró con
mucho empeño la estrategia de diferenciarse por la calidad de sus
productos, en el convencimiento de que es la única manera de crecer
y permanecer en el mercado.
Su planta está certificada de acuerdo a las pautas religiosas
judías (kosher), por lo que todo producto elaborado en ella (excepto
los que contienen leche), también está certificado. Esta
diferenciación en procesos y productos constituye una herramienta de
importancia para ingresar a muchos mercados internacionales.
Para poder cumplir con los parámetros de calidad que se exigen
desde los mercados internacionales, no basta contar con tecnología
de última generación, sino que es necesario poner pasión en el
trabajo que se realiza, respetando al consumidor e interpretando lo
que desea, y adaptar los productos al segmento al cual se
apunte.
El proceso exportador debe encararse con mucha seriedad,
evaluando con objetividad sus posibilidades y las de sus
competidores. Cuando Productos LIPO decidió desembarcar en EEUU,
sabía que contaba con:
Una excelente calidad,
Una amplia gama de sabores y presentaciones,
La posibilidad de abastecer el mercado en tiempo, forma y
cantidad,
El aval de certificaciones de calidad.
Esta preparación de la empresa se dió porque desde el principio
existió la idea de conquistar el mercado americano, tal vez el más
competitivo del mundo, tanto en parámetros de calidad, como de
packaging y de Servicio al cliente.
Cuando se consideran las maneras de ingresar a los EEUU, es
posible definir las siguientes estrategias:
Utilizar brokers Nacionales,
Brokers por Estado,
Vender directamente a Supermercados y/o Mayoristas, o entrar
con Marca Propia.
La primera opción es muy costosa, porque requiere realizar viajes
para seleccionar al broker, y otros gastos. Generalmente el broker
es muy grande y poderoso, por lo que las posibilidades de negociar
son acotadas. Acordar con él incluye la necesidad de poder brindarle
un programa, es decir, darle cantidades establecidas de productos
gratis, exhibidores, segundos de publicidad, etc.
En este caso, la empresa carecía de estas posibilidades, por lo
que decidió trabajar con Marcas Propias de Supermercados, para luego
tomar esa experiencia y colocar la mercadería de la firma. Tuvimos
que armarnos con soluciones e innovaciones capaces de satisfacer
clientes potenciales.
Una de las enseñanzas que nos brindó esta experiencia es apreciar
lo importante que resulta diferenciar la empresa de los otros
oferentes. Es necesario utilizar todos los recursos disponibles para
explicar cuáles son las particularidades de la firma y de su país de
origen, y demostrar cómo estas particularidades pueden convertirse
en ventajas para el cliente.
PASAS DE UVA
PARA LA UE
Ing.
Agr. Héctor Oscar Frezzi Frezzi S.A
Nuestra firma comenzó a plantar viñedos en Chilecito,
provincia de La Rioja, en 1973, obteniendo en 1976 las primeras
pasas de uvas. Iniciamos las exportaciones en 1987 hacia países
limítrofes, y en 1990 encaramos el desafío de lograr una producción
agrícola sustentable, preservando el medio ambiente y respetando la
biodiversidad. Desde entonces trabajamos bajo normas de producción
Orgánica Certificada. Exportamos a la Unión Europea desde 1995.
Nuestra meta principal fue agregarle valor al producto
que elaborábamos, diferenciándolo del commodity mediante una
identidad determinada.
Pretendíamos obtener y mantener un diferencial de
precio con respecto al producto estándar apuntando a un segmento de
consumidores con buen poder adquisitivo y alta expectativa de
calidad. Para lograrlo fue necesario organizarnos en función de
algunas premisas fundamentales:
Tratar a cada cliente en forma personalizada atendiendo sus
necesidades específicas.
Dirigir los esfuerzos hacia el mercado externo.
Igualar o superar la calidad del producto existente en el
mercado meta.
Asegurar continuidad en las entregas y homogeneidad de
producto.
Nuestra experiencia nos demuestra que la decisión de
exportar no debería basarse en una necesidad financiera temporal ni
en la coyuntura, sino que debería incluir el análisis de múltiples
factores.
El primero de ellos es el marco contextual, que
conviene abordar desde distintos puntos de vista:
A.
El país (actualidad, legislación, programa de
desarrollo de exportaciones). B. La región (infraestructura,
existencia de RRHH capacitados, asistencia a las empresas,
conciencia exportadora). C. La empresa (organización y
capacitación de todas las áreas de la misma).
En segundo término es preciso analizar las ventajas
comparativas y competitivas con las que contamos, para aprovechar
las primeras y diseñar y/o generar las segundas.
En tercer lugar, el análisis del mercado y el
producto, que nos permite relacionar la demanda, el precio y los
costos. En nuestro caso, debimos utilizar estrategias de
diferenciación, como fue en su momento el Producto Orgánico, y las
características de una variedad de uvas que nos permitió obtener un
plus sobre el precio del producto convencional, basándonos en los
requerimientos de la demanda en ese momento.
En cuarto lugar, el estudio del mercado meta. Nuestro
tamaño de empresa no nos permitía atender a la UE como bloque, por
lo que seleccionamos un país y dentro del mismo un segmento
determinado. En este segmento clasificamos a los clientes, hasta
identificar aquéllos con los que podíamos entablar una relación de
mutua confianza y beneficio.
Llevamos diez años exportando a Europa, habiendo
sufrido los mismos avatares que cualquier emprendimiento argentino
en el mismo lapso. Esto nos ha obligado a rediseñar nuestra oferta a
fin de mantener una presencia continua en el mercado meta, lo cual
ha constituido un punto de importancia para el éxito.
Lo que hicimos se puede resumir en:
1.
Definición de un proyecto (metas claras, tiempo de
realización, montos de inversión, costos de producción,
financiación, tasa de retorno, etc.) 2. Establecimiento de un plan de
negocios (política de precios, plaza de colocación, productos,
programas de promoción y comunicación al cliente, calidad del
producto, cronogramas de avances, objetivos, etc.) 3. Ejecución de
un plan de trabajo y su corrección permanente.
De esta manera logramos: a) Exportar un alto
porcentaje de nuestra producción con marca propia; b) Coordinamos la
cadena productiva liderando a productores locales, c) Logramos
generar en el mercado meta un nombre y marca reconocidos por
calidad, continuidad y atención al cliente.
COMPORTAMIENTO TOTAL CON LA CALIDAD
Sr. Roberto
Domenech Centro de Empresas Procesadoras Avícolas
(CEPA)
Entre 1946 y 1955 nuestro país fue un importante exportador de
pollos, tratándose de una avicultura semiindustrial a campo, a
diferencia de la industria a nivel mundial. En 1975 concretamos el
primer contrato de exportaciones a los Emiratos Árabes Unidos, con
un importante volumen de 25 mil toneladas. En aquel momento
Argentina producía un total de 200 mil toneladas de pollo por año.
Hoy se exportan alrededor de 89.000 toneladas de pollo en más de 60
tipos de cortes y presentaciones distintos. Las empresas
exportadoras se encuentran en proceso de certificación de
trazabilidad, y venden a 47 países situados en todos los
continentes.
Para llegar a la realidad actual tuvimos que cumplir una serie de
pasos previos. Antes que nada fue necesario saber cuán productivos
éramos en relación al mundo, y establecer el nivel de nuestra
competitividad en dólares.
Hoy el sector esta muy bien estructurado y define claramente las
condiciones que se piden para el consumo interno y para la
exportación. Actualmente tenemos 15 establecimientos exportadores
habilitados para la Unión Europea, 14 plantas con certificación,
HACCP y dos con normas ISO 9001. La industria avícola agrupada en
CEPA nuclea a 26 empresas asociadas, todas ellas con integración
vertical y habilitadas por SENASA, que reúnen el 87 % de la
producción total del país.
Nuestra Cámara tiene un plan de trazabilidad que marca un piso
para todas las empresas, ya que uno de los objetivos permanentes es
que nuestra producción no tome dos niveles de calidad, sino un nivel
constante, tanto sea para la exportación como para el mercado
interno.
Definir para nosotros qué es la calidad en el mundo es cumplir
requerimientos. Para satisfacer los requerimientos de cada mercado
es necesario realizar investigaciones de mercados, análisis de
fortalezas y debilidades. Además resulta imprescindible un trabajo
permanente de capacitación. Contar con 14 empresas que certificaron
HACCP implica que hay más de 16 mil personas totalmente
comprometidas con la calidad del producto.
El inicio de las exportaciones hacia China nació a raíz de que un
vendedor internacional de productos de origen bovino, observó que
los chinos apreciaban y consumían mucho este producto. Esa
observación fortuita, producto de un espíritu curioso, hizo que en
1986 se iniciara la exportación de garras de pollo.
Cuando se abrió esta posibilidad, se comenzaron a desarrollar las
formas más adecuadas para llevar a cabo este comercio. Hong Kong
constituyó nuestro acceso al mercado, y se identificó claramente la
calidad del pollo que se quería. Había una ventaja muy importante
del pollo argentino con respecto al de otros países: al ser
ejemplares grandes, tienen garras de gran tamaño y esto hizo que el
producto fuera identificado con rapidez y altamente demandado. Nos
faltaba conocimiento sobre el proceso más adecuado que debía darse
al producto: había que sacarle la piel, dar espacio al enfriamiento,
etc, pero el compromiso se encaró con tanto empeño que hasta
llegamos a desarrollar las máquinas que permitieron lograr el
producto requerido.
Con respecto a la evolución del mercado, podemos darnos cuenta
que si bien Argentina puede duplicar o triplicar la producción, sólo
se exportan dos garras por pollo, lo que constituye 75 gramos del
producto. El desafío que tenemos por delante es lograr el
posicionamiento del resto del pollo.
El pollo fresco producido en la Argentina es absolutamente
diferenciado, y su calidad está identificada con el sabor y la
facilidad de cocción. Contamos así con una excelente base, pero
auscultar con detenimiento las preferencias de los mercados y
mantener e incrementar los niveles de calidad continuará siendo
decisivo. La búsqueda de la mejora debe ser
permanente.
Fuente: Revista Alimentos Argentinos - Dirección Nacional de Alimentos - SAGPyA
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