Se trata de la incorporación de un equipo de Cromatografía Líquida de Alta Performance con doble detector espectrométrico de masa. La instalación de este equipo en el laboratorio de miel recientemente inaugurado en INTI-Cereales y Oleaginosas, permitirá completar la serie de ensayos que se requieren para la exportación de este producto a la Unión Europea, sumando así a las PyMEs exportadoras argentinas un elemento clave en la obtención de mieles de calidad probada.
Para contribuir a garantizar la seguridad alimentaria, el INTI suma un nuevo
aporte a la oferta ya existente de asistencia técnica y de capacitación destinada
a los productores del sector apícola. Fué adquirido con fondos europeos (300.000
€) en el marco del Proyecto “Mejora de la Eficiencia y de la Competitividad
de la Economía Argentina”, convenio de financiación con la Unión Europea destinado
a fortalecer el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas argentinas. Este
nuevo equipamiento permite poner en práctica la única técnica validada internacionalmente
para detección de metabolitos de Nitrofuranos en alimentos.
El equipo combina la extracción de los residuos ligados, los cuales son separados
mediante cromatografía y detectados a través de espectrometría de masa; esto
permite la identificación unívoca de los metabolitos buscados. Esta tecnología,
relativamente nueva en el mundo, comenzó a utilizarse en la Unión Europea en
el año 2002 y se incorporó a la miel en el año 2003.
Con más de ocho años de trabajo en la armonización de metodologías para el aseguramiento
de la calidad de la miel y otros productos de la colmena, así como en la asistencia
técnica al sector apícola, el Instituto viene afinando la capacidad de ensayos
para cumplir con las exigencias del mercado internacional, incorporando equipos
sofisticados y costosos. El INTI, a través de estas inversiones importantes
en equipamiento, pretende asumir un rol de constructor de sistemas de calidad.
Imaginando futuros programas de cooperación, probablemente los equipos no se
instalen en los laboratorios de la institución, pero el INTI tendrá la responsabilidad
de supervisar el conjunto de sistemas y de promover la calidad al interior de
todos los actores, para asegurar que el último productor de miel del país respete
las normas de calidad y tenga a su alcance los sistemas de control de sus productos
en la misma dimensión que el más grande exportador.
La actividad apícola argentina se encuentra en franca expansión y se basa en
productores muy atomizados. Cuenta con algo más de 25.000 productores que explotan
2,5 millones de colmenas. Dentro del mercado mundial, Argentina tiene un papel
preponderante ya que es el segundo productor después de China con 95.000 Tn
en 2005. La producción argentina está destinada, casi en su totalidad, al mercado
internacional (95% de la producción). La Unión Europea es el principal importador,
concentrando aproximadamente el 70%.
Las exportaciones argentinas de miel durante los meses de enero a agosto de
2006 presentaron un aumento en el volumen del 5,6% respecto del mismo período
del año anterior, superando las 74 mil toneladas y repartiéndose entre 105 empresas.
La comercialización se realizó por un monto de 105.364 millones de dólares FOB
(U$S 1,42/kg), siendo los principales destinos Alemania, Estados Unidos, Reino
Unido, Italia y Francia. El 19,42% del total del volumen exportado ha correspondido
a mieles homogeneizadas y el 0,51% a mieles orgánicas.

Fuente: Área apícola, Dirección Nacional de Alimentos
(SAGPyA)
sobre la base de SENASA. Datos provisorios
En cuanto a la calidad, la miel argentina está considerada como una de las
mejores debido a sus características organolépticas y su composición química.
Las tendencias de los mercados actuales exigen la producción de alimentos inocuos
y con calidad. En el caso de la miel, esto implica la inexistencia de residuos
de antibióticos y otras sustancias que puedan significar un riesgo para la salud
humana.
¿Qué son los Nitrofuranos?
Corresponden a un grupo de sustancias antimicrobianas, utilizadas contra algunos
agentes patógenos prohibidas en todas las especies animales de las que derivan
alimentos.
El grupo se compone por Nitrofurazona, Furazolidona, Furaltadona, Nitrofurantoína,
Nifuraldezona, Nifupirazina.
Su prohibición se debe a su alta toxicidad ya que sus metabolitos permanecen
en el alimento enlazados a proteínas.
Los ensayos toxicológicos demuestran su potencial mutagénico (capacidad de alterar
al ADN de las células), carcinogénico (capacidad de provocar transformaciones
tumorales en células sanas), y teratogénico (capacidad de provocar alteraciones
en el desarrollo embrionario).
La tolerancia para metabolitos de nitrofuranos en alimentos es Tolerancia CERO
por lo tanto, la aparición de residuos de cualquier matriz biológica se considera
violatoria. La Unión Europea lo establece así a través del reglamento 396/2005
EC y 2377/90 EEC en cuyo anexo IV se los nombra junto al Cloranfenicol, antibiótico
también prohibido y causante del cierre del mercado europeo a la miel proveniente
de China.
En la Argentina están prohibidos por la Resolución Nº 248 de 1995 del SENASA,
organismo responsable de asegurar la sanidad y calidad de los productos alimenticios
en el país.
Contacto: Alicia Gutiérrez, aligucea@inti.gov.ar