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Exportaciones de la Industria Alimentaria
Enviado el Jueves, 28 de Junio de 2007   por ExportaPymes
Nuevos niveles récord de exportación en 2006 para productos de la industria alimentaria. Ingresos que sobrepasaron los US$ 14.000 millones, representando así el 31% de las colocaciones argentinas globales en el exterior. Detrás de estas cifras globales se hallan los verdaderos fundamentos de estos resultados: quiénes compran productos argentinos, cómo se estructura su demanda y, entre otros aspectos, cómo ha evolucionado la misma recientemente. El presente informe avanza sobre
éste y
otros temas vinculados fundamentalmente al desarrollo del frente exportador
del sector y a las expectativas sobre su performance futura.
Los niveles de exportación récord ya no son noticia exclusiva
para la macroeconomía argentina: la industria alimentaria no sólo
sigue sus pasos muy de cerca, sino que adicionalmente es uno de los componentes
más dinámicos de la creciente inserción de nuestro
país en el mercado mundial. Claro que este camino no se trazó
espontáneamente, y su configuración tampoco se mantuvo constante
a lo largo de los últimos años.
Detrás de los US$ 14.298
millones exportados por la industria alimentaria argentina en 2006 se
esconden distintos patrones que resulta muy interesante dilucidar. Entre
ellos figuran cuatro de gran relevancia:
Cuáles son los principales
compradores de productos argentinos.
Cuáles han tenido más activa
participación en el desarrollo reciente de las colocaciones
externas.
Qué productos son los que mayor penetración
lograron adquirir según el mercado de destino.
Qué precios diferenciales se obtienen
en cada uno de ellos.
Claramente, son numerosas las preguntas
que surgen del análisis de las cifras de comercio exterior, y la
respuesta a cada una de ellas brinda información que sirve de base
al trazado de estrategias de comercialización y negociación
con mercados externos, al descubrimiento de nichos de mercado aún
inexplorados. Prevalece sobre todas ellas la posibilidad de detectar las
tendencias subyacentes que marquen el rumbo de mediano plazo.
Expansión
de las exportaciones del sector: un proceso iniciado hace seis años
Como ya se mencionó, las
exportaciones de alimentos y bebidas ascendieron a US$ 14.298 millones
en 2006, valor 19% superior al ingreso de divisas generado el año
anterior. Este guarismo reflejó una variación positiva,
tanto en cantidades como en precios. Con estos resultados, y por tercer
año consecutivo, la industria alimentaria continúa batiendo
sus previas marcas históricas de exportaciones medidas en dólares.
Asimismo, si se contemplan las variaciones anuales en las cantidades exportadas,
en 2006 se cumplió el sexto año consecutivo de expansión
de las colocaciones externas de alimentos de origen nacional.
Específicamente en el último
año, la industria alimentaria ha disfrutado de un escenario favorable,
tanto en el frente externo como en el ámbito interno, ambos signados
por demandas de alimentos y bebidas pujantes y sin atisbos de desaceleración
por el momento. ¿Cómo pudieron cubrirse ambas demandas adicionales?
La respuesta se halla en el nivel
de actividad industrial del sector, que al igual que las exportaciones,
no deja de superar sus anteriores máximos históricos. En
el último año, el valor agregado bruto (VAB) de la rama
alimentaria se expandió 6,1%, logrando de esta forma un crecimiento
ininterrumpido por cuarto año consecutivo. Asimismo, no sólo
el VAB ya supera en 19% al de su mejor año durante la convertibilidad
(1999), sino que este desempeño global la convirtió y continúa
posicionándola como la rama con mayor participación en el
valor manufacturero global, con las claras implicancias que esta afirmación
tiene en la performance global de la industria argentina.
Indudablemente 2006 no ha sido
un caso excepcional en base a los resultados de las exportaciones récord,
sino que surge como consecuencia de un proceso gestado en años
previos. Para avanzar en este sentido ha jugado un rol decisivo –aunque
no agota todas las variables que influyeron en la creación de este
escenario– el mantenimiento de un tipo de cambio competitivo. Así
fue como el sector alimentario consolidó su participación
en la generación de divisas para Argentina a través del
comercio exterior: de acuerdo a la estructura de ventas que nuestro país
exhibió en el último año, sus operaciones pasaron
a representar 31% de los dólares totales derivados de las exportaciones
de productos locales. Este tampoco es un dato puntual: en los últimos
catorce años la participación de la industria alimentaria
en los valores totales ingresados por operaciones externas promedió
el 30,9%, con un pico máximo de 34,5% en el año 1993.
Exportaciones y mercados
Ya se ha destacado uno de los principales
resultados obtenidos hasta el momento: la performance de las exportaciones
alimentarias resultó altamente favorable desde la salida
de la convertibilidad. Ahora bien, ¿Quiénes fueron
los principales compradores que impulsaron este desarrollo? Una
forma de brindar un panorama global y responder parcialmente esta
pregunta podría realizarse de acuerdo al análisis
de las exportaciones por zonas económicas y países
seleccionados en base a la envergadura de su participación
en el comercio bilateral con Argentina. El cuadro y el gráfico
que figura en la página siguiente resumen los principales
resultados que surgen en esta primera instancia.
La comparación “punta a punta”
de los valores registrados de colocaciones externas en las zonas
seleccionadas muestra cómo nuestro país ha aumentado
su penetración en cada uno de ellos. No obstante, cabe diferenciar
el impacto relativo que cada mercado ostentó en el comercio
global, de acuerdo a la participación que tuvieron en la
configuración de las cifras globales de exportaciones de
la industria alimentaria.
El primer gráfico ilustra con claridad
la contribución de cada zona económica en la tendencia
creciente de las exportaciones del sector, dado que contempla conjuntamente
cuánto se han expandido las operaciones hacia un destino
en particular y cuáles son los montos que maneja cada mercado,
dado que de ello depende su impacto sobre el resultado global.
Como puede observarse, el destino que más
ha ampliado sus compras de productos argentinos ha sido Chile (+189
% en 2006 vs. 2001), pero no obstante su incidencia no es la de
mayor relevancia (la incidencia está representada gráficamente
por el tamaño de la burbuja).
Claramente, son la UE 25 y el grupo conformado
por ASEAN (Corea, India, Japón y China) los que lideraron
el proceso de expansión de la presencia de los alimentos
y bebidas argentinos en el mundo. En 2006 la UE adquirió
alimentos y bebidas por US$ 4.852 millones, logrando así
una participación del 34% de las exportaciones globales del
sector. Estos guarismos reflejan incrementos, tanto en valores como
en cantidades, del 21,2% y 17,8% respectivamente, mejorando así
los precios unitarios respecto del año previo. Asimismo,
si se toma como referencia el año 2001, los valores exportados
hacia este destino no han dejado de mostrar tasas de crecimiento
(sí lo hicieron un solo período en relación
a las cantidades transadas). Por su parte, los mercados asiáticos
evidenciaron una performance que no tiene nada que envidiarle a
la UE. Si bien esta última se posiciona como el comprador
de mayor relevancia, el grupo asiático lo secunda desde el
año 2001, habiendo desplazado al MERCOSUR como segundo destino
en términos de dólares generados por el comercio bilateral
de alimentos y bebidas. En 2006 las compras por parte de este conjunto
de países ascendieron a US$ 2.761 millones, otorgándole
una participación del 19% en las ventas totales.
Exportaciones según
zonas económicas y países
Destino
2001
2006
Africa
658
1.647
Mercosur
666
948
NAFTA
554
888
UE25
2.476
4.852
Chile
214
618
ASEAN + Corea,
India, Japón,
China
1.024
2.761
Resto
1.256
2.583
TOTAL
6.849
14.298
En millones de US$
Le siguen en importancia África y
“otros destinos”. Este último resultado, el del
impacto de “otros destinos”, resulta clave, dado que
–aunque parcialmente- refleja la diversificación o
acceso hacia nuevos mercados en los últimos años.
El siguiente paso es determinar qué
productos argentinos tienen mayor penetración en cada uno
de estos destinos. Este análisis brinda datos acerca de la
performance pasada y las perspectivas a futuro. En el primer sentido,
debido a que destaca cómo la Argentina se ha ido especializando
en la exportación de ciertos productos y cómo se configuran
las compras de los principales consumidores a nivel de bloque o
país. Las perspectivas a futuro, en cambio, surgen de observar,
entre otros datos, si Argentina tiene concentradas sus ventas en
ciertos mercados o productos, su interrelación con los países
competidores, así como la posibilidad de que un crecimiento
en la producción interna o un cambio en las tendencias de
consumo incidan en el comercio bilateral.
Como revela el siguiente cuadro, es recurrente
la aparición del rubro “aceites y grasas” entre
aquellos con mayor gravitación en las ventas hacia los diversos
mercados seleccionados. Justamente ha sido este producto el que
más ha propulsado el acceso al mercado más dinámico,
el asiático. Asimismo, también es preeminente la participación
de los productos cárnicos, los pescados y los productos de
pescado, y los productos lácteos.
No obstante esto, el grado de concentración
que cada uno de ellos presenta en los mercados de destino no es
homogéneo. Ahí donde la participación de cierto
rubro es más intensa, los riesgos potenciales son mayores,
por lo que la búsqueda de una diversificación del
abanico de productos exportados otorga un menor riesgo. Expresado
de otra manera: la diversificación suaviza el impacto en
caso de un desplazamiento en el rubro preponderante.
Un ejemplo resulta más claro. Ya se
ha mencionado cómo el aceite ha traccionado las colocaciones
externas a los países asiáticos, donde China se destaca
como uno de los mayores compradores. Pero al ampliar el espectro
de variables a observar, otros datos surgen como indicadores clave.
En primera instancia, su producción local se mantiene en
una senda de crecimiento en los últimos años, posibilitando
así un mayor grado de autoabastecimiento para el consumo
de aceites vegetales. No obstante, este consumo local no se mantiene
estanco, sino que la expansión del consumo doméstico
provocó un crecimiento ininterrumpido por más de veinte
años (a tasas de más del 10% en los últimos
cuatro). Por lo tanto, ¿cómo continuarán jugando
estas fuerzas y cómo cerrará el balance en el mediano
plazo? El desenlace de la evolución de estas variables marcará
justamente cuán importante es la diversificación,
no sólo para conquistar nuevos mercados a través de
productos diferenciados, sino para evaluar correctamente el riesgo
inherente a cada negocio.
Por Andrea Conforti - Dirección de Industria Alimentaria
- Alimentos Argentinos
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