Son pocos los que aprovecharon este lapso para tejer estrategias regionales que permitan negociar con mayor presencia los intereses de las empresas del Mercosur, y de América latina como región, frente a las norteamericanas.

Es el caso de los representantes de la industria del calzado del Mercosur más Chile, Perú, México y Colombia, que negocian una posición unánime frente a las condiciones en las que debería definirse la apertura de todos los mercados en el continente. Y el de los productores de plástico de la Argentina y Brasil, que ya acordaron los plazos que están dispuestos a reclamar para cada posición arancelaria antes de liberalizar el mercado.

Desde la UIA enviaron una circular interna a todos los socios recomendando iniciar las negociaciones sectoriales con sus pares del Mercosur. Pero fue desoída por la mayoría.
Los productores de calzados se reunirán a mediados de mes en México para avanzar en los acuerdos. Y participarán del Foro Empresario que sesionará durante la Reunión de Ministros de Comercio del Alca prevista para fin de mes en Quito.

Los empresarios del calzado comenzaron a discutir el porcentaje de componente nacional e importado que debería tener un zapato para ser considerado nacional o regional.
En materia de “reglas de origen”, como se denomina este capítulo, gana fuerza la siguiente fórmula: 40% de partes importadas y el resto local para que el producto sea nacional. Y para que sea Mercosur, debería tener 55% de componentes de la región según adelantó el presidente de la Cámara Argentina de Calzado, Carlos Bueno.
Fuente: Diario Infobae