China se ha convertido en el principal factor del comercio mundial de agroalimentos. Desde hace tiempo, y de manera creciente, los analistas están centrando la mira en lo que sucede con el coloso asiático, lanzado en una fase de crecimiento acelerado. Para la Argentina todo lo que acontezca en China es clave, porque ya se constituyó en el principal comprador de soja y otros productos de las pampas.
Para Catamarca y La Rioja, según explicaron, ésta puede ser una opción interesante, como integrantes de la macrorregión junto con la tercera región chilena de Atacama, para exportar sus productos, diversificando los mercados y evitando la dependencia del Mercosur y en especial de Brasil.
El Comité Fitosanitario Permanente de la Unión Europea (UE) confirmó que Argentina y Brasil podrán seguir exportando el citrus a los países del bloque; pero bajo estrictas medidas sanitarias. Así lo informó el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) de España.
El gobierno de Japón, en 1996, entregó por intermedio de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica), el informe: Estudio sobre el desarrollo económico de la República Argentina, denominado Okita II. Dicho informe señalaba la conveniencia de una mayor relación entre la Argentina y los países del Este de Asia como forma de diversificar las exportaciones, promover inversiones asiáticas y contribuir al desarrollo de las Pymes.
Entre los países del Cono Sur aumenta el interés por avanzar en acuerdos de libre comercio que permitan una mayor llegada de los productos del área a los países asiáticos. De hecho, Chile logró hace unos días la ratificación parlamentaria en Corea del Sur de un tratado de este tipo suscripto con ese país asiático. Gracias a este convenio, el 87% de sus productos llegará a Corea del Sur sin aranceles.