Económica Americana y Mercosur, Eduardo Sigal.

A las cumbres del Mercosur también asisten los jefes de Estado de países que tienen acuerdos comerciales con el bloque: Bolivia, Chile y Perú.

La fecha de la reunión de Córdoba, capital de la provincia homónima y situada 700 kilómetros al norte de Buenos Aires, fue fijada en momentos en que el Mercosur pasa por el peor momento desde su creación, en 1991, a raíz del conflicto entre Argentina y Uruguay por la instalación de dos plantas papeleras en territorio uruguayo, entre otras disputas internas, según distintos analistas.

En las últimas semanas, los presidentes de Paraguay, Nicanor Duarte, y Uruguay, Tabaré Vázquez, se han quejado de las asimetrías económicas entre los socios del bloque y han dado a entender que aspiran a negociar acuerdos comerciales con Estados Unidos.

Sigal dijo que "hasta el momento" no hubo "ningún pedido formal" de Paraguay y Uruguay para conseguir un "permiso especial" que los autorice a suscribir tratados de libre comercio bilaterales con otros bloques o países.

En cambio, destacó que están "avanzadas" las negociaciones del Mercosur con Israel, Pakistán y Cuba para suscribir "acuerdos comerciales" que se prevén formalizar "en el marco de la cumbre" de Córdoba.

Aunque el Mercosur celebra habitualmente sus cumbres semestrales en los meses de junio y diciembre, para la reunión de Córdoba se optó por una fecha posterior al Mundial de Alemania 2006, que concluye el 9 de julio próximo, en el que participarán las selecciones de Argentina, Brasil y Paraguay, indicaron fuentes diplomáticas.

Pero los portavoces admitieron que también influyeron las tensiones por los conflictos internos del bloque y otros problemas regionales, como la decisión del presidente boliviano, Evo Morales, de nacionalizar los hidrocarburos en su país.

La nacionalización de los yacimientos de gas, dictada por Morales el 1 de mayo pasado, ha sido motivo de controversias con Brasil y afecta los intereses de petroleras extranjeras, entre ellas la estatal brasileña Petrobras, el mayor inversor extranjero en Bolivia, y la hispano-argentina Repsol YPF. EFE