Los cambios de reglas en la Argentina reanimaron el debate
sobre cuál debe ser la salida exportadora para el país a partir de las ventajas que
ofrece el tipo de cambio, y mientras algunos especialistas sostienen que debe
centrarse en los commodities, como sucedió históricamente, otros apuntan a impulsar
un proceso para venderle al mundo bienes y servicios, y reindustrializar así el
país.
Con el incremento del comercio internacional, la creación
de bloques económicos y la dinámica de los procesos de globalización, las PYMES se
encuentran en la necesidad de adaptarse a los mismos a fin de no quedar al margen de
ellos, y poder insertarse de una manera adecuada y competitiva.
De a poco, con esfuerzo y en dosis pequeñas, se están comenzando a crear
nuevos circuitos para apoyar crediticiamente a las pymes. Salvo raras excepciones, los
bancos siempre prefirieron prestarle al Estado y a las corporaciones, antes que a las
pymes. Y en lo que va de este año se sabe que hasta setiembre no hubo
financiamiento para nadie.
México e Irlanda, dos modelos distintos de crecimiento.
Cuando se analizan las cifras del comercio mundial de las últimas dos décadas,
se observa que en el ámbito global el crecimiento fue en promedio de 2,8 veces, pero
cuando se acerca la mira se puede observar que hay casos notorios muy por encima de
la media y no todos corresponden a los nuevos tigres –y también viejos que siguen
marcando récords– del este del Asia.
Mendoza está viviendo una etapa más que interesante en lo que hace
a la vitivinicultura. A modo de ejemplo, un bodeguero de la zona de Barrancas, en
Maipú, señalaba que el sábado anterior recibió la visita de turistas holandeses, suecos
y rusos y el domingo se repitió con japoneses y alemanes. “Algunos son turistas, que
compran los vinos de la bodega y otros son grandes compradores a quienes les
seducen los vinos argentinos”, dijo.