No todo está perdido. En la mayor crisis
económica del país, la cantidad de empresas que se suman al comercio exterior crece a
diario, al punto de que para Arnaldo Bocco, el titular del Banco de Inversión y Comercio
Exterior (Bice), en un par de años los envíos argentinos no tradicionales al mundo
aumentarán hasta el 40 por ciento.
La
mejora alimenticia de 50 millones de brasileños pobres es una oportunidad para ampliar
las posibilidades de exportación de ajo, frutas y conservas mendocinas. Las mayores
ventas locales dependerán del nivel de crecimiento y del grado de sustitución de
importaciones del gigante sudamericano.
Gran parte de la producción de las provincias que
están fuera de la Pampa Húmeda se dedica a la exportación. Por eso figuran entre
los que ganaron con la salida de la convertibilidad.
Un estudio publicado en 1990 indica que las empresas consideran que los
principales obstáculos que tienen para exportar son su falta de capacitación en materia
de comercialización internacional, su ignorancia de los mercados extranjeros, sus
problemas de financiación, las trabas puestas por los países vecinos y las barreras de
todo tipo impuestas por el gobierno.