2010 ha sido un gran año para las exportaciones argentinas de vino. En el mundo, la industria intenta reacomodarse tras la crisis y los grandes productores buscan alternativas para colocar sus productos y recuperar mercados. En este contexto, nuestro país ha logrado un importante crecimiento, en particular, de vino embotellado, con un mayor valor promedio. Argentina cerrará 2010 con cerca de US$ 700 millones en exportaciones de vino embotellado y
Las oportunidades que se están abriendo a lo que nuestro país puede ofrecer en los mercados mundiales, como consecuencia de los profundos cambios que se observan en la competencia económica global, demandarán un renovado esfuerzo de apoyo a las empresas con potencial para proyectarse a otros mercados y, en especial a las pequeñas y medianas (PyMEs). Para ello será necesaria una mayor sinergia entre instituciones gubernamentales, empresarias y académicas, en su acción orientada a facilitar la internacionalización de empresas.
Mientras la crisis afecta a los países desarrollados de Europa y América del Norte, las naciones emergentes de Asia, África, Centroamérica y Europa del Este aparecen como nuevos destinos posibles para las ventas argentinas al mundo. Los casos de empresarios locales que ya vivieron la experiencia y los consejos para conquistar nuevos mercados.
Con frecuencia, a las PyMEs les cuesta atravesar el umbral del mercado doméstico para comercializar sus bienes, productos y servicios. Hace más de una década, las Fundaciones Standard Bank y ExportAr comenzaron a desarrollar los consorcios de exportación en el país, con el objetivo de competir con la importación y dar vuelo a la industria nacional. De este fenómeno en ascenso habla el director del Instituto para el Desarrollo de Consorcios de Exportación, Elvio Baldinelli.
Los servicios comerciales son uno de los componentes más dinámicos del comercio mundial. Mientras el comercio de bienes creció en promedio al 8% anual entre 2000 y 2009, el intercambio de servicios aumentó más de 11%, de acuerdo con datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Este dinamismo descansa en una fenomenal reducción de los costos de transporte y comunicación que ha posibilitado una fragmentación del proceso productivo a través de las fronteras de una escala nunca antes vista.