Lo más revelador de la reunión ministerial realizada en Miami en noviembre pasado para negociar un acuerdo de libre comercio entre 34 países del hemisferio fue un detalle anecdótico: los más de 3000 maletines de computadora entregados por los organizadores a los participantes de la reunión llevaban la etiqueta Made in China.
La devaluación y un dólar que se mantiene cerca de los tres pesos puso en carrera emprendimientos que con la convertibilidad tenían pocas chances de desarrollarse. Es lo que admiten los gestores de un nuevo nicho de mercado, aún en desarrollo, pero en fuerte crecimiento: el de las producciones animales alternativas. Hablamos de conejos, liebres, ciervos, jabalíes, ñandúes, llamas, boas, ranas, yacarés, truchas, salmones y otras especies que encuentran buena demanda, sobre todo en el exterior.
El Ministerio de Asuntos Agrarios y Producción bonaerense anunció la puesta en marcha de una Comisión Permanente de Emergencia con el fin de resguardar la calidad de las mieles y asegurar las exportaciones de este producto luego de que se detectara, en embarques destinados a la Comunidad Europea, la presencia de nitrofuranos.
"Yo suponía que la Argentina tenía potencial para exportar ropa hecha con hilados sofisticados como el de la llama, que no existen en otros países. Hasta ahora esos hilados se usaban sólo en ponchos pero no en prendas adaptadas al uso de hoy. De ahí que decidí hacer mi sastrería en pelo fino de camélidos andinos", dice Normando Martin, creador y dueño de Sastrerías Argentinas.
En el año que está por comenzar, la Argentina deberá consolidar sus logros en el comercio exterior (vinculados exclusivamente con la conquista de nuevos mercados y a la incipiente diversificación de su oferta) y quitar de forma definitiva las trabas a sus exportaciones e importaciones, relacionadas con la falta de crédito e inversiones y políticas distorsivas.