La competitividad exportadora de las PyMEs industriales no depende solo de contar con recursos naturales: depende de transformar necesidades locales en ingeniería, innovación y conocimiento aplicable a mercados globales. Esa fue una de las ideas centrales que atravesó el X Foro PYMES Italia-América Latina 2026, realizado del 6 al 8 de septiembre en Buenos Aires.

Empresas familiares de Mendoza, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires mostraron cómo la inversión sostenida en investigación y desarrollo, la formación de talento técnico, las certificaciones y las alianzas internacionales pueden convertir desafíos productivos locales en capacidades de clase mundial. El encuentro reunió a referentes industriales de Argentina, Italia y América Latina para analizar oportunidades de cooperación, internacionalización e integración productiva.

Del recurso natural al conocimiento exportable

La agroindustria, la minería, la energía y el transporte constituyen sectores donde Argentina cuenta con recursos, escala productiva y experiencia acumulada. Sin embargo, la competencia internacional exige algo más que materias primas: demanda soluciones tecnológicas, diseños adaptados, servicios de ingeniería, calidad verificable y capacidad de cumplimiento.

Las experiencias compartidas durante el Foro dejaron una conclusión concreta para el sector PyME: competir contra la producción masiva de bajo costo requiere dejar de pensar únicamente en la venta de un bien físico y empezar a ofrecer valor agregado, especialización y conocimiento.

Tasarolli, Agrometal, Metalúrgica Hermann y Duralite representan trayectorias distintas, pero comparten una lógica similar: nacieron vinculadas a actividades productivas de sus territorios, invirtieron en capacidades técnicas y luego buscaron mercados externos mediante alianzas, certificaciones o presencia internacional.

Tassaroli: especialización, I+D y energía renovable

Con sede en San Rafael, Mendoza, Tassaroli S.A. atravesó una transformación empresarial durante sus más de siete décadas de historia y tres generaciones familiares. Su origen estuvo ligado a trabajos a medida y a obras hidroeléctricas en la década de 1960, en un modelo basado en la precisión artesanal y la respuesta a pedidos específicos.

El cambio de rumbo llegó durante la década de 1990. Frente a la apertura de importaciones y a una crisis sectorial, la empresa abandonó los trabajos por encargo y se concentró en desarrollar productos propios para Oil & Gas y minería. La decisión permitió especializarse en segmentos donde los equipos disponibles en el mercado argentino eran, hasta ese momento, mayormente importados.

Según explicó Antonella Tassaroli, integrante de la tercera generación de la empresa, la estrategia central para consolidarse en el exterior no consiste en competir por precio, sino en apoyarse en la ingeniería local y el conocimiento aplicado para marcar una diferencia estructural frente a la producción masiva internacional.

“Si nos ponemos a pensarnos las empresas como suministradoras de bienes, estamos todos perdidos porque no hay cómo competir con China. La manera de crecer es aportar valor agregado nacional, ingeniería y conocimiento.”

Antonella Tassaroli, integrante de Tassaroli S.A., en diálogo durante el Foro PYMES Italia-América Latina.

La compañía sostiene un protocolo familiar de capitalización que reinvierte más del 75 % de las utilidades en infraestructura, tecnología y desarrollo. Desde 2020, la nueva etapa se organizó alrededor de tres pilares:

  • Un área de I+D diferenciada: separada de la ingeniería de producto convencional para sostener investigaciones de largo plazo sin descuidar desarrollos para clientes.
  • Formación de talento técnico: programas propios de capacitación en San Rafael para contar con especialistas en una región con un perfil productivo históricamente vinculado a la vitivinicultura y la fruticultura.
  • Transición energética: diversificación hacia generación fotovoltaica a través de dos parques solares propios.

La experiencia muestra cómo una empresa puede sustituir importaciones, fortalecer proveedores locales y proyectar tecnología argentina al exterior a partir de ingeniería de procesos y especialización sectorial.

Agrometal: 75 años de innovación en siembra directa

Agrometal S.A. nació en 1950 en Monte Maíz, Córdoba, impulsada por 47 emprendedores. La compañía fabricó su primera sembradora en 1957 y, en 1961, se convirtió en la primera empresa de maquinaria agrícola del interior del país en cotizar en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

Su evolución estuvo estrechamente vinculada con las necesidades del productor agropecuario. Junto con el INTA, Agrometal participó en el desarrollo del sistema de siembra directa, una tecnología conservacionista que cambió la agricultura argentina y obtuvo reconocimiento internacional.

La directora de la firma, Rossana Negrini, destacó que el departamento de investigación y desarrollo se mantuvo activo incluso en momentos de crisis. La premisa fue sostener el trabajo de innovación para llegar a la recuperación económica con productos nuevos, mejoras tecnológicas y respuestas más eficientes para el mercado.

De las sembradoras de tracción a sangre, la empresa advanced hacia equipos automatizados, con sensores, computadoras y sistemas de precisión. En su proceso de internacionalización, también recurrió a alianzas tecnológicas, como un joint venture con socios italianos para el desarrollo de dosificadores neumáticos de siembra.

Metalúrgica Hermann: transporte pesado con ingeniería propia

Fundada en 1973 en Gualeguaychú, Entre Ríos, Metalúrgica Hermann comenzó como un taller familiar dedicado a la reparación de elásticos y carrocerías. Su crecimiento acompañó la expansión de la producción agroindustrial y de la demanda de transporte de cargas.

En 1978 fabricó su primera carrocería metálica y luego diversificó la oferta hacia acoplados y semirremolques. Actualmente opera una planta de 45.000 metros cuadrados en el Parque Industrial de Gualeguaychú, bajo el liderazgo de Santiago Hermann.

La evolución de las exigencias del transporte agrícola llevó a la firma a incorporar robótica, automatización e ingeniería avanzada para desarrollar unidades de mayor resistencia y desempeño. El objetivo es responder a condiciones operativas cada vez más demandantes, con equipos adaptados al tipo de carga, los trayectos y los estándares de seguridad requeridos por los clientes.

Duralitte: certificaciones y presencia en Brasil y Houston

Duralitte Group fue fundada en 2004 por Gustavo Rossi y se especializa en componentes mecanizados de alta precisión para las industrias de Oil & Gas y minería. La empresa comenzó con la fabricación de niples de dos pulgadas y avanzó gradualmente hacia equipos complejos de alta presión.

En estos sectores, el acceso a mercados internacionales exige cumplir protocolos de calidad donde la tolerancia al error es mínima. La firma basó su expansión en certificaciones como API e ISO, que respaldan la trazabilidad, la calidad de los procesos y la confiabilidad de los componentes para operaciones críticas.

Su estrategia de internacionalización incluyó la instalación de una planta en San Pablo, Brasil, en 2012, para abastecer a Petrobras. También desarrolló un centro en Houston, Texas, que opera como hub entre la tecnología y los clientes de América del Norte y Sudamérica.

Cuatro claves para una PyME exportadora

Los casos presentados en el Foro PYMES Italia-América Latina ofrecen lecciones aplicables para empresas que buscan iniciar o profundizar su internacionalización:

  • Construir alianzas: los joint ventures, los acuerdos tecnológicos y la complementariedad productiva pueden acelerar el ingreso a nuevos mercados. La cooperación entre Italia y América Latina aparece como una oportunidad en maquinaria, energía, minería y manufactura avanzada.
  • Sostener la inversión en I+D: investigar y desarrollar incluso en ciclos económicos adversos permite llegar mejor preparado a la recuperación y responder a nuevas demandas de clientes.
  • Competir con ingeniería, no solo con precio: frente a la producción masiva, las PyMEs pueden diferenciarse por flexibilidad, adaptación, diseño y soluciones específicas para cada operación.
  • Certificar calidad y procesos: las normas internacionales abren puertas a sectores exigentes y aportan confianza a compradores, distribuidores y socios globales.

Una agenda industrial para exportar más valor

La principal enseñanza del panel es que la internacionalización no comienza al embarcar un producto: empieza en la decisión de desarrollar capacidades que otros mercados valoren. Esto incluye formar personal técnico, mejorar procesos, trabajar con proveedores, incorporar tecnología y construir una reputación de calidad.

Las cuatro empresas expuestas en el Foro muestran que es posible pasar de una necesidad local a una solución industrial exportable. La siembra directa, los equipos para energía y minería, el transporte pesado y los componentes de precisión tienen orígenes distintos, pero una misma base: conocimiento aplicado a problemas concretos.


Preguntas frecuentes

¿Qué empresas participaron del panel internacionalización del Foro PYMES Italia-América Latina?

Entre los empresarios que participaron estuvieron Antonella Tasarolli, de Tazarolli S.A.; Rossana Negrini, de Agrometal; Santiago Hermann, de Metalúrgica Hermann; y Gustavo Rossi, de Duralitte Group.

¿Qué sectores representan estas PyMEs?

Las empresas expusieron experiencias en Oil & Gas, minería, energía renovable, maquinaria agrícola, siembra directa, transporte pesado e ingeniería de componentes de alta precisión.

¿Por qué la inversión en I+D es importante para exportar?

Porque permite mejorar productos, adaptar soluciones a demandas específicas, incorporar tecnología y diferenciarse de competidores basados exclusivamente en precios bajos.

¿Qué certificaciones necesita una PyME para integrarse a cadenas globales?

Depende del sector y el mercado, pero en industrias como Oil & Gas y minería suelen ser determinantes normas técnicas como API e ISO, además de requisitos de trazabilidad, seguridad, calidad y sostenibilidad.

¿Cómo ayudan las alianzas internacionales a exportar?

Permiten acceder a tecnología, redes comerciales, conocimiento de mercado, distribución y capacidades complementarias. Un joint venture, por ejemplo, puede facilitar la adaptación de un producto y su entrada a un nuevo destino.


Por: Fernando Paz | Cobertura Especial para ExportaPymes

Enviado especial al X Foro PyMEs Italia-América Latina en el Palacio Libertad, Buenos Aires.