En la Argentina cada año unos 200.000 caballos se mandan al matadero para exportar su carne, fundamentalmente hacia Europa. En 2003, se obtuvieron así 48,3 millones de dólares. Y se mantuvo un raro privilegio: el país es el mayor exportador mundial de este tipo de carnes.
En tiempos en que todos hablan del "oro verde", animados por la explosión de la soja, otro producto originado en los campos argentinos se posiciona como una gran fuente de divisas para el país. Se trata de la miel, el "oro dulce".
Los buenos precios y el hecho de que el 95% de la producción apícola del país tenga como destino la exportación han ayudado para ubicar a la Argentina como el principal vendedor de miel del mundo.
Entre enero y noviembre de 2003, la certificación de exportaciones de miel alcanzó las 68.108 toneladas por un valor de 154.400.000 dólares, lo que representa un crecimiento del 45% en el ingreso de divisas con respecto a igual período del 2002, cuando se certificaron exportaciones por 106.744.000 dólares, informó esta semana el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (Senasa).
Su consumo mundial está aumentando: en los últimos 3 años, la suba fue de entre el 12 y el 15% en lo que se refiere a Europa y otros consumidores internacionales. Al mismo tiempo se consolida la exigencia de los europeos en cuanto al calibre, la calidad de la carne y la facilidad y rendimiento en la cocción. El precio internacional es bastante firme cotizándose hoy el kilo de Helix Aspersa Müller (nombre científico del caracol de tierra) entre 4 y 4,2 Euros.
La Argentina exportó pescado por 402,7 millones de dólares entre enero y noviembre de 2003. Según el Senasa, el volumen sumando especies de río, mar, producto procesado y fresco alcanzó más de 306 mil toneladas, un incremento del 25 por ciento con respecto al mismo período del año anterior.