Las ventas al exterior crecieron más del 1100% en los últimos cuatro años. Los años de oro, cuando la Argentina era -después de Hollywood- el gran productor cinematográfico en toda América, murieron a principios de los 50. La industria tenía seis grandes estudios y hacía en sus laboratorios todas las copias para América latina, pero las subidas y bajadas, aperturas y cierres, fomentos y contra fomentos, le quitaron esa supremacía entre la producción de habla hispana. Hasta ahora.
Las cada vez más abultados envíos de algodón y las toneladas de carbón vegetal producidos en Formosa que se venden en alejados países del mundo, como también la apertura, en pocos días más, de un nuevo local de venta de muebles de madera maciza en España son sólo tres ejemplos del sostenido crecimiento del perfil exportador de la provincia.
Bruno Masier está a cargo del World Trade Point Federation, la red del organismo multilateral encargada de promocionar pymes de 92 países. Argentino de 38 años, preside la red más importante de comercio internacional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con base en Ginebra, un programa que conecta a compradores y vendedores de mercancías en todo el mundo.
Las exportaciones del rubro crecieron el 60% por la incorporación de plazas no tradicionales. Mientras los productores textiles sufren la invasión de los productos brasileños y chinos, las empresas de indumentaria están recorriendo el camino inverso, y a fuerza de diseño y bajos costos -en este último caso, gracias a la devaluación- comenzaron a conquistar nuevos mercados internacionales.
Tras la salida de la convertibilidad, el diseño argentino comenzó a viajar por el planeta de la mano de las numerosas manufacturas que empezaron a encontrar su lugar en distintos mercados. Pero también llegaron las exigencias de mejores envases y soluciones para los distintos problemas que plantea "jugar en primera" en el comercio mundial. Se despachan muebles, envases para bebidas y utensillos para cocina. La clave está en vincularse mucho por Internet.