Rio Negro. La producción de hongos comestibles puede parecer para muchos una actividad poco común o escasamente conocida, sin embargo en esta región patagónica se realiza desde hace más de diez años y hoy muestra un costado novedoso dentro de la canasta de productos alternativos para exportar.
En el comercio internacional existe un documento denominado certificado de origen, el cual tiene la función de asegurar al importador que la mercadería adquirida es originaria de una determinada región, bloque económico (MERCOSUR) o país, generalmente certifican productos de calidad que son destinados a ciertos niveles de consumidores.
La mega devaluación del peso que significó el aumento nominal de la paridad cambiaria en un 195% y real neta de retenciones superior a un 35% no permitió mejorar la “calidad” del comercio exterior argentino, en particular en lo que respecta a las exportaciones, donde se observa al cierre del primer semestre de 2003 una mayor participación de la producción primaria en detrimento de los bienes con alto valor agregado.
“Abrimos el mercado de Rusia, logramos exportar el año pasado a España y Brasil: en total fueron unos 20 contenedores. Estuvimos en la Sial Mercosur. Hemos logrado comprar en conjunto fertilizantes y otros insumos para el secado de la fruta, lo que redujo costos en forma concreta. Logramos a través del programa “Pymexporta” que nos pagaran el 50% de los costos de folletería y página web”, señaló Luis Elaskar, de Ciruelas de Argentina.
La Argentina necesita cuatro años de dólar alto y estable, y de prudencia y solvencia macroeconómica, para que comiencen a verse claramente los efectos de los cambios de precios relativos en el comercio exterior, explica un experto de la Cancillería. Renunciar al Mercosur sería una locura.