El proceso de internacionalización y la elevada concentración de la industria a nivel internacional imponen nuevas restricciones y condicionamientos al desarrollo de la industria autopartista argentina (y cordobesa), señala entre sus conclusiones Jorge Motta, investigador del Instituto de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas (UNC). Explica Motta que en el actual contexto de funcionamiento del sector, caracterizado por una apreciable apertura al comercio internacional, las empresas
Dado el dinamismo del entorno regional e internacional vamos a reflexionar en estas líneas sobre las exportaciones de la Argentina como el motor natural del crecimiento de largo plazo. Con las reformas que se instrumentaron en los 90 hubo un salto exportador importante favorecido por buenos precios internacionales. Después, tuvimos una virtual meseta de seis años sin superar los 30.000 millones de dólares (que fue una de las causas de la caída de la convertibilidad) y ahora estamos por llegar a los 50.000 millones en el próximo año.
De la mano del impulso que le otorga el boom automotriz, el tipo de cambio y la calidad de sus productos, la industria autopartista se encamina a un nuevo récord de producción, ventas y exportaciones. Los nubarrones en un panorama que propios y extraños definen como "excelente" se reflejan, básicamente, en que las inversiones todavía son insuficientes, la falta de personal calificado y la política de fijación de precios de sus "grandes" clientes, las automotrices.
"Hay que producir, abrir mercados y exportar". El sector supermercadista está creciendo al 20 por ciento y, para sostener ese ritmo de expansión, el país tendrá que incrementar su producción y abrir nuevos mercados. Así lo señaló el presidente de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), Alfredo Coto, en la presentación del 6° Salón Internacional de Alimentos y Bebidas del Mercosur (SIAL) y las 4as. Jornadas de Supermercadismo Argentino, que se realizarán en agosto próximo en la Rural.
En el competitivo mercado actual, tanto el envase como la presentación del producto son poderosas herramientas de marketing. El embalaje sigue cumpliendo la función esencial de proteger al contenido, pero también apunta a satisfacer la comodidad del transporte, facilitar el consumo y hacer más sencilla la conservación. Actualmente, el acceso a la información es sencillo debido a la globalización y a la revolución que generó Internet al vincular personas y datos desde cualquier lugar del mundo.