Todos los posibles clientes del mundo pueden estar en una feria internacional. Esta es quizás una de las principales razones por la cual estos encuentros tienen tanto rating entre los exportadores.
Sin embargo, si los empresarios no preparan adecuadamente la salida a escena de sus empresas y no evalúan cada una de las variables que mueve el mundo de los expositores, el gran paso puede conducir al fracaso.
Cada vez son más las empresas chicas que incursionan en los mercados externos. Consejos de quienes ya dieron sus primeros pasos.
Sin crédito, con las dificultades en la cadena de pagos del año pasado y en algunos casos sin posibilidades de importar insumos, muchos pequeños y medianos empresarios buscaron en las ventas externas una alternativa a la chatura del mercado interno.
El comercio exterior argentino luce como el rubro más dinámico de la economía, con superávit del orden de los US$ 1.300 millones mensuales.
Aunque esos beneficios se deben en gran parte a la disminución de las importaciones por la devaluación y la recesión de arrastre, también es cierto que se verifica un incremento de las exportaciones.
La Argentina es básicamente un país exportador de "commodities", que se definen como productos uniformes, que en general se cotizan en bolsas o mercados conforme a determinadas especificaciones, y que casi siempre se utilizan como insumos para bienes finales, tanto de consumo como de capital.
Este año se crecerá un 15%.
Si continúa esta tendencia, hacia 2010 la Argentina vendería por ese valor.
Por primera vez en muchas décadas aparece una oportunidad para reconstruir y modernizar la economía desde las exportaciones, ventana que se abre en un nuevo contexto económico y comercial externo e interno.