Con precio y creatividad como ventajas competitivas, el software argentino busca expandir las fronteras de sus mercados de exportación, un negocio que en 2004 podría crecer hasta el 20%. Algunas iniciativas públicas y privadas intentan con éxito seducir a países cercanos como México o España, así como a compradores lejanos, como los chinos.
Industrializar Africa y reactivar la producción de máquinas herramienta argentinas es el espíritu de un convenio firmado por el ingeniero nigeriano Obadiah Oghoerore Alegbe y su colega argentino Juan Alberto Martínez, creador del Programa de Producción Industrial Comunitaria, que prevé la inmediata exportación de micromáquinas a Nigeria para ser utilizadas, en un principio, en las industrias del caucho y el procesamiento de alimentos.
Según un análisis del Centro de Economía Internacional (CEI), dependiente de la Cancillería Argentina, “tanto en materia de bienes como de mercados, el 2003 muestra niveles de diversificación cercanos al máximo de los últimos veinte años”. Mientras en la década 1986/1996 las exportaciones de la Argentina se caracterizaron por la diversidad de destinos y concentración de productos, en el segundo año desde la salida de la convertibilidad se verificó un cambio saludable: se ampliaron los compradores y comenzaron a atomizarse los despachos.
Daniela Noaín integra el grupo de científicos argentinos que liderados por el doctor Marcelo Rubinstein han creado un tipo de ratón transgénico, llamado Th-Cre, que por las modificaciones genéticas a las que fue sometido despertó el interés y los pedidos de reconocidos laboratorios de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Después un prolongado aguacero salió el sol para la industria del mueble. Tras la crisis del sector las empresas del rubro comenzaron a recomponer su actividad. Lo hicieron sobre la base de reparar los errores del pasado y se abocaron a consolidar tres puntos: afianzar la experiencia asociativa, encarar el mercado exportador y reconvertir la producción de cara a un mayor valor agregado.
La Argentina se ha convertido en una verdadera potencia sudamericana en la exportación de productos cosméticos. Con ventas del orden de los US$ 200 millones anuales, en valores históricos, supera a Brasil, el segundo jugador regional, y es principal proveedor en el cono sur de potes y frascos de maquillaje, champúes, cremas para afeitar, desodorantes, perfumes y bronceadores.