Alejadas de los brotes de fiebre aftosa o del "mal de la vaca loca", las llamadas carnes exóticas (de conejo, liebre, búfalo, rana, yacaré, caballo, llama o ñandú, entre otras) van ganando nuevos consumidores, especialmente en Europa. La Argentina parece tener grandes posibilidades para crecer en este segmento, aunque todavía, según los que están involucrados con la actividad, falta volumen y mejorar la producción.
Por diversos motivos el productor puede enfrentarse a la necesidad, o a la conveniencia económica, de exportar sus productos aplicándoles la marca de un tercero. El caso más común es que el importador quiera proveerse en el exterior de productos que lleven una marca registrada por él en el país de destino y en la que invirtió un alto presupuesto de marketing.
Brasil es un ejemplo. Hay que apelar a todo tipo de prácticas para sustentar la competitividad en el largo plazo de las empresas argentinas. El mercado global es implacable: se necesitan largos años para ganar posiciones y un suspiro para perderlas.
El rol del Estado debe ser el de promover todas aquellas acciones comerciales, en especial las exportaciones, generadoras de divisas, que luego se reinvertirán en nuestro país incrementando de esta manera la actividad productiva del mismo. Pero es sin duda sobre las pequeñas y medianas empresas donde se debe poner el mayor esfuerzo creativo para impulsarlas, orientarlas y asistirlas en la conquista de nuevos mercados.
China es el mercado al que todos apuntan en el tercer milenio. Sin embargo, podría ser sólo la puerta de entrada en el mundo asiático, tan rico en potencialidad de nuevos negocios como en la variedad de culturas. Hay veinticinco proyectos que se encuentran en carpeta y que permitirán el ingreso de software criollo en Singapur, Malasia, Taiwan, y otros países con capacidad de compra.
La Bolsa de Comercio y la Municipalidad de Rosario aspiran a abrir en un plazo menor a cinco años un centro industrial en la ciudad que aloje sólo a empresas exportadoras que le vendan al resto del país y al mundo los productos rosarinos. La idea de fortalecer la exportación no es nueva, pero desde que la devaluación transformó los mercados externos en el principal objetivo, no para de crecer el número de empresas que buscan afianzarse en el comercio exterior.