Las exportaciones nacionales crecerán un 10% con respecto al año pasado al sumar 32.200 millones de dólares, según un informe del Centro de Economía Internacional (CEI) en el que se estima que las ventas externas continuarán registrando un alto dinamismo impulsado por un aumento simultáneo de los precios (+5%) y de las cantidades (+5%).
La producción orgánica nace impulsada por el creciente interés mostrado por clientes y consumidores de todo el mundo, y reafirmado por productores y elaboradores, que exigen de los alimentos tres cualidades básicas: que su producción asegure su inocuidad, que se garantice el cuidado del medio ambiente y su sustentabilidad, y que su gestión productiva y comercial presente un marcado compromiso social. Estos principios se han plasmado en un mercado internacional de más de US$ 20.000 millones.
El vino argentino debe competir en un ambiente mundial donde se producen anualmente 258.000.000 de hectolitros y consumen 225.000.000, lo que nos indica que existe un excedente de 33.000.000 de hectolitros. Frente a esta realidad debemos potenciar su inserción en los mercados, pero nos enfrentamos a distintos panoramas.
A lo largo de la historia, y en función de la disponibilidad de los factores de la producción, cada país ha ido tomando una especialización en la producción de determinados productos. Así, el café era marca de Brasil y luego se extendió a Colombia, el azúcar patrimonio de Cuba, los bananos de Ecuador y las maquinarias de Alemania.
Una de las metas de la gran mayoría de los países es el aumento de sus exportaciones. Argentina no es extraña a este desafío, mas aún en la actualidad. El componente básico de nuestras exportaciones proviene del sector agropecuario y particularmente, del crecimiento sostenido, en volumen y precios, de los cereales y oleaginosas.
El consumidor de la Unión Europea (UE) transformó su paladar y se convirtió uno de los más exigentes compradores a la hora de elegir los productos que integrarán su vida cotidiana. Ahora, el mercado europeo demanda trazabilidad y privilegia los productos orgánicos y con valor agregado.